Esta competencia hace referencia a la relación social entre jugadores que hay en el juego. Es decir los jugadores deben de valerse de sus habilidades sociales para jugar.

Aún siendo una actividad social en sí el jugar a juegos de mesa, esta parte va un poco más allá.

Se centra en ciertos comportamientos que tienen que tener los jugadores dentro del juego.

Dado que esta capacidad no es todos igual estos juegos suelen depender mucho de las personas que lo jueguen, pudiendo llegar a ser muy buen juego si la gente lo juega con actitud o muy poco divertido si la gente no se lo toma en serio.