¡Hola a todos!

¿Qué tal estáis? Yo de viernes mañanero con un buen café caliente. Entiendo que esto os importe un pepino y que hayáis venido para ver qué pienso del famoso «Catán a dos jugadores». Así que no me demoro mas.

Mis sensaciones al entrar en contacto fueron las siguientes:

  1. Bien, caja pequeña, cartas… me lo llevo en un bolso: me mola.
  2. Manual y set up: ufff 5 mazos de no se qué otros tanto de no se cuánto ¡Ah no! Espera que está todo bien marcadito en los anversos de las cartas.
  3. Vale, reparto esto por aquí, pongo mis cartas iniciales así y ya estoy jugando.
  4. Hasta ahora rápido e indoloro. Venga vamos a tirar dados que es lo que mola.
  5. Genero de aquello, ahora pasa esto, te lanzo unos bandidos, te me lanzas esto.
  6. Seguimos tirando dados, seguimos tirando dados, construyo algo más grande, y dados, y dados y dados…

¿Parece Catán? Sí. ¿Traslada bien su esencia a dos jugadores? Sí ¿Entonces qué? Pues bueno, a mí Catán no es un juego que me llame mucho la atención y la pérdida del elemento táctico sobre la posición en el tablero le quita fuelle a la idea.

Los príncipes de Catán es un juego que voy a poder recomendar a muchos jugadores aficionados al juego «padre» o que quieran iniciarse en la gestión de recursos. Sin embargo, como título para dos jugadores creo que hay otros más completos. En resumen, me ha sorprendido lo bien tratada que está la base de Catán, pero como juego «individual» se me ha quedado algo corto.

¡Nos vemos!