¡Hola a todos!
Hoy estoy escribiendo la entrada que me apetece escribir. Debería, imagino, contaros que tal fue la semana pasada por los nacionales de Catan y Carcassonne organizados por Devir pero, he leído ya algunas crónicas por la red y me parece que el tema está más que cubierto.
Crónica de Jugamos todos: Catan y Carcassonne.
Crónica de El viernes toca jugar: Carcassonne y Catan.
Solo me queda sumarme a las felicitaciones a los organizadores y dar la enhorabuena a los campeones.
También podría hacer una crónica sobre la Noche en blanco organizada por Alcazaba de Juegos y el Café Salón Continental en la que colaboramos el pasado fin de semana pero, me consta que un par de blogueros locales están manos a la obra y tampoco veo necesidad.
Futura crónica en Éxito y Error y Snake Eyes.
¿Qué decir de este evento? Pues que queda más que demostrado cómo sumar fuerzas, incluso entre colectivos a priori bastante dispares (un cafe-salón, una asociación de juegos y una marca dedicada al ocio alternativo), pueden conseguir grandes logros. En este caso más de 100 personas sentadas disfrutando de todo tipo de juegos de mesa.
De modo que… ¿qué hago yo entonces? Buena pregunta.
Pues eso, lo que os he dicho antes: darme un gustazo y escribir sobre lo que apetece.
No recuerdo donde leí algo así como: «Los juegos de mesa son los nuevos videojuegos». ¿No os parece algo arriesgado? Independientemente del signo de la respuesta, lo que sí parece cierto es que los juegos de mesa están en auge, los dos eventos citados ya parecen una buena prueba de ello. ¿Por qué? Aquí es donde entra mi pequeña reflexión.
Yo paso pegado a la pantalla, bien de pc o de móvil, más de ocho horas diarias sin lugar a dudas. Si tuviera que apostar por una media semanal diría que esta se encuentra por encima de las 70 horas. Mi forma de relacionarme con mis conocidos a cambiado, más bien a migrado a «la nube». Una exigencia y competencia devastadora en mi ámbito laboral hace que apenas disponga de tiempo libre para quedar fuera del hogar. Además no tengo un duro. Os cuento esto porque creo que no es solo mi vida, estoy seguro de que reconocéis muchos de mis «síntomas» en vosotros mismos.
Fijaros ahora en qué hacen los juegos de mesa: NO se juegan en pantalla, al menos habitualmente, me permiten relacionarme fuera de «la nube», en el mundo real, son compatibles con quedadas hogareñas y permiten invitar a tus amigos a casa o ir a casa de un amigo a jugar, normalmente requieren concentración o, al menos, distraen la mente, apartándote de posibles «cacaos mentales» derivados de, por ejemplo, el trabajo y, por si fuera poco, son una inversión euro/horas de diversión estupenda.
En definitiva y para que se note que soy farmacéutico, son el ibuprofeno para muchos de los problemas más extendidos hoy día entre los jóvenes.
Como no quiero aburrir pero sí incitar a la reflexión me quedo aquí. Sería estupendo que os animarais a comentar y abrir debate.
¡Un saludo!





A mi me gusta jugar especialmente, pero a veces ocurre que los juegos me sirven como catalizador para romper el hielo, que un grupo coja confianza o pasar el tiempo con la gente que aprecio. Me sirven también como una excusa para reencontrarme con gente que de otra forma no vería por no tener más intereses comunes.
Además, a los juegos de mesa hay que achacarles una componente pedagógica importante, la capacidad que tienen de divertir mientras enseñan historia, refuerzan las habilidades matemáticas o ayudan a expresarse delante de un grupo.
Pero todo esto ya existía antes, ¿qué ha cambiado ahora para que estén en auge? En parte creo que como tu dices es una vía de escape en este mundo dominado por pantallas pero también creo que se le podría achacar a la modernización del sector. Unas mecánicas novedosas y llamativas, componentes vistosos y cuidados, esas nuevas experiencias que tratan de llegar a todos los públicos. Todo eso ha influido en la renovación del sector.
¡Muchas gracias por tu opinión! Es un placer tenerte por el blog ;)