¡Hola a todos!

Toca una de esas entradas en las que os doy la chapa y pocos son los aguerridos lectores que llegan hasta mi despedida. Hoy os recomiendo que lo hagáis porque creo que ésta va a ser una entrada que puede interesar a muchos. Va estar dividida en 3 partes: Las personas, Los errores y La unión entre ambos. En cada una hablaré de un tema diferente pero que, de alguna manera, está relacionado con los otros dos.


Las personas

Los que me seguís ya sabéis la importancia que le doy a que me identifiquéis como uno de vosotros, es decir, una persona. Yo, como todos, tengo una vida propia, aficiones, mis proyectos (éste es uno de ellos) etc. Esto puede parecer de perogrullo pero, cuando estás conviviendo en internet con otros profesionales y clientes del sector, puede llegar a olvidarse o pasar a un segundo plano. En mi opinión, jamás debería ser así. No obstante, sí es cierto que yo, como parte de éste proyecto que es “El Bazar de Iglesias”, tengo una responsabilidad hacia vosotros que no es recíproca y se espera de mí que siempre esté a la altura. ¡Lo olvidaba! Las personas también cometemos errores.

Prueba irrefutable. El menda mientras escribía ésta entrada. Sin maquillaje, con todas las vergüenzas, incluido lazito ridículo.


Los errores

Os presento al protagonista de la primera GRAN CAGADA de “El Bazar de Iglesias” :

Oscuro objeto de deseo.

Para quien no conozca el producto, éste es el “fat pack” de “Battle for Zendikar”, la nueva edición de Magic: The Gathering. Éste producto es algo así como un pack introductorio a la colección con la finalidad de dar al jugador cartas de la nueva edición y facilitarle la posterior organización de todas las que consiga obtener.

Bien, este producto a sufrido un hype brutal en internet durante las últimas semanas debido a su contenido. Un hype tan brutal que las reservas se han saturado y ha habido un desabastecimiento generalizado, al menos en nuestro país. ¿Dónde metí yo la pata? Pues bueno, os pongo un poco en situación.

En mi caso particular se reservó el producto antes de la fecha límite fijada por el distribuidor para garantizar la cantidad de reservada. Al día siguiente o el mismo día, no me acuerdo, recibo un mail explicándome que quizás no se pueda llegar al 100% de la cantidad reservada pero que se intentaría. Si bien me resultó extraño, yo pensé: “bueno, si faltan algunas unidades las pillo por otro lado”; previa revisión de que aún había disponibles en otros distribuidores. Yo empiezo a cobrar las reservas de estos productos como si fuera una preventa y… creo que el martes 12 recibo un mail del distribuidor diciéndome que dónde eran X packs recibiré una cantidad ridícula que no voy a mencionar. Así que me encontré con una cantidad importante de reservas que no podía atender y, lo que es peor, muchas de ellas ya pagadas. Todos somos clientes en algún momento de nuestra vida y sabemos lo que fastidia que, después de llevar con un producto pre-pagado 2 semanas aproximadamente te digan que no te lo dan y que sólo pueden devolverte el dinero. Además, con el añadido de que el aviso fue tan tarde que ni yo ni mis clientes tuvimos margen de maniobra para buscar el producto en cualquier otro sitio. Ellos se quedaron sin él por, precisamente, confiar en mí y dejármelo reservado.

Me consta de que el distribuidor se encontró en una situación similar a la mía, se ha recibido muy poco producto y ésto nos a pillado de costado a todos.

Ahora quiero hacer una pequeña reflexión. Empezaré con una evidencia: “cuando no hay, no hay”. Puedes rebotarte lo que te dé la gana, pero si no hay producto no hay, cabrearte, exigir y dejar que la frustración generada por la situación te descoloque no va a conseguir algo que ya has perdido, en éste caso el fat pack de Battle for Zendikar. Bajo mi punto de vista, lo mejor que puedes hacer es intentar INFORMARTE de qué ha generado el problema y decidir si, en mi caso, ese distribuidor lo hizo mal o no, o en el caso de mis clientes, si yo generé el problema o actué de una manera equivocada o no razonable.

Por eso mismo quiero contar aquí públicamente qué ha pasado, para que todos sepáis que, a veces, hay problemas que no son solucionables, y, más importante, que podáis juzgar con CONOCIMIENTO la situación, no me tiemblan las piernas al explicarme, yo estoy convencido de que éste percance me ha hecho crecer como “tendero” y me ha enseñado a ofrecer un mejor servicio a todos vosotros. También quiero decir que no culpo al distribuidor por desabastecerme y faltar a su “cantidad garantizada”, hablé con ellos y pienso que se encontraron, básicamente, en la misma situación que yo.

¿Entonces quién provocó ésta situación? ¿Somos todos buenos? Pues no, y ésto nos lleva a la última parte de la entrada “La unión entre ambos”.


La unión entre ambos

Ésta parte de la entrada será más fácil de entender para los jugadores de Magic, no obstante, y sin intentar aburrir a éstos, voy a poner en situación a todos; también os contaré quién creo yo que ha generado todo este altercado.

Mirad, el fat pack es el producto con menos éxito, bajo mi opinión y experiencia, de toda la línea de productos sellados que tiene Wizards. Sin embargo, lanza éste fat pack en el que el precio sube de 30$ a 40$ si no me equivoco, de lo que sí estoy seguro es de que ha sido más caro, y lo agota incluso antes de que salga a la venta. ¿Curioso no?

Algo más que necesitáis saber es lo siguiente: existe un mercado secundario muy importante en el que las “cartas sueltas” alcanzan muchas veces un valor superior al que vale el propio producto cerrado y que el contenido de los productos cerrados tarda en conocerse, dicho de otra forma, hay un tiempo de precompra y de reserva por parte de los minoristas en el que aún no se conoce el contenido y si, por ejemplo, traerá cartas muy caras que te permitirán hacer dinero simplemente abriendo el producto y vendiendo sus cartas sueltas. ¿Qué suele ocurrir? Pues que las tiendas hacen sus reservas habituales, en mi caso prácticamente no compro nada de estos productos, y luego, si se anuncia un contenido de cartas jugoso en algún producto el precio del mismo se dispara y se agota al instante.

Mucha gente pensará ¿y no podrían haber fabricado más fat pack y ya esta? Sí, podrían haberlo hecho, suplir toda la demanda y ganar más dinero. Pero su objetivo (y aquí ya entramos en teorías de la conspiración de un tendero del mal) es otro muy diferente y mucho más difícil de encontrar. Los canales de distribución tienden a recompensar a los compradores regulares, por ejemplo, si yo todas las colecciones compro 10 cajas de sobres, 10 intro packs, 2 fat packs y 2 event decks (por poner un ejemplo) seguramente reciba siempre ese mismo material independientemente de que exista una sobredimensión de las reservas, ya que éste exceso de reservas lo generan tiendas que habitualmente no compran y que cuando se publica una lista de cartas caras en un producto sellado es cuando lo hacen.

Si juntáis todo lo que os he contado entenderéis mi teoría, yo pienso que el objetivo real de Wizards con ésta jugada es mandar un mensaje claro a todos los minoristas, algo así: “Señores, si ustedes se esperan a las listas de cartas para comprar un producto, cuando sea realmente beneficioso en términos económicos, no les va a llegar si habitualmente no compran ese producto, nosotros no vamos a fabricar más para satisfacer la demanda de aquellos que solo compran en estas circunstancias”. De modo que ésto pasa a ser una lotería en la que tenemos que comprar regularmente si queremos tener producto cuando sea “top”, pero claro, cuando tenga un listado de cartas muy económicas, pues lo habremos comprado igual y será más difícil de vender.

En resumen, quieren que nos regularicemos en la compra a base de lecciones como ésta. Y cuidado, que aunque yo pillase por la orilla, estoy absolutamente de acuerdo con ésta postura por muchos motivos pero, el principal es que el producto sellado de Magic, cualquiera, incluso los fat packs, tienen un valor añadido de diseño que ya lo hacen más valioso que cualquier carta que puedan llevar dentro. Nos hemos acostumbrado a ver el producto sellado como “la fuente del dinero” y cuando no lo es, en términos de valor de sus cartas en el mercado secundario, lo despreciamos cuando, en realidad, es un pedazo de producto.


Y ya concluyo la entrada de hoy. Me ha costado mucho adaptarla para que cualquier público pueda entenderla y hacerla medianamente seguible. Creo que es la entrada que más he disfrutado escribiendo y en la que he puesto más parte de mí. Agradecería no mucho, muchísimo, que comentarais que os ha parecido y, si creéis que el contenido es de interés, ayudéis con su difusión.

Aquí se despide Raúl Megías, tendero, persona y problema con patas.

¡Nos leemos!