Reseña Flamme Rouge – 04/07/2018

Reseña Flamme Rouge

¡Hola a todos!

¿Qué tal estáis? Yo ando a tope de trabajo pero me alegra que hayamos encontrado este pequeño momento de conexión. He decidido escribir esta Reseña Flamme Rouge porque ha entrado como agua de Mayo en mi día a día y creo que mi opinión puede ser de utilidad o ayudar a alguien.

Primero de todo, Flamme Rouge de Devir es un juego para 2-4 jugadores con una edad mínima recomendada de 8 años y una duración media por partida de 45 minutos. Podría incluirse dentro del rango de juegos familiares, debido a su sencillez de reglas y a su duración inferior a una hora. Adelantándome un poco, os comento que, a pesar de ello, es un juego que no echará atrás a jugadores experimentados. Es un claro ejemplo de que sencillo no es igual a simple. Últimamente digo esto mucho.

Flamme Rouge

Flamme Rouge es un juego de carreras de ciclistas en las cuáles cada jugador encarnará a dos corredores. A lo largo de la carrera, deberá gestionar la forma física de ambos y mantenerlos en una adecuada posición estratégica con respecto al resto de contendientes. Nadie quiere ir el primero, pero tampoco estar el último cuando tus rivales atacan la carrera.

Preparación:

Uno de los aspectos que NO me gusta de Flamme Rouge es la preparación. Montar el circuito con todas las piezas se hace un pelín engorroso. En caso de repetir partida lo más normal será no estar dispuestos a montar otro recorrido. Para mí está en el límite tolerable en relación al tiempo de juego que tiene. No es que se tarde mucho, pero tus 5 minutos te los vas a pasar juntando carreteras.

Una vez que tienes el circuito preparado toca correr por él. Cada jugador tiene dos corredores diferentes con distinta capacidad de movimiento. Uno es el clásico sprinter, especializado en dar el último tirón. El otro es el rodador cuyo trabajo es cortar el viento al sprinter para que este pueda ganar la carrera. Esa es la teoría, lo que pase en la carrera «ya tal», que precisamente es una de las gracias del juego.

Funcionamiento:

La mecánica central del juego funciona con un mazo de cartas para cada corredor. Durante la primera fase del turno, que se juega de manera simultánea, vas a coger cuatro cartas de un corredor, quedarte con una y repetir el proceso con el otro. Una vez echo esto, todos revelan sus cartas y avanzan el número de casillas indicado en ellas. Así de simple.

Hay un pequeño sistema de bloqueos que te puede hacer perder un movimiento y un par de mecánicas adicionales que consiguen tematizar muy bien el juego. Una de ellas se llama «a rueda», que te va a permitir avanzar uno extra si, en la casilla que tienes delante no hay corredores, pero sí en la siguiente. Amigo mío, has pillado el rebufo de otro ciclista y te aprovechas de él.

¡Genial! Y la fatiga o, como la llamamos aquí, fatiguita. Básicamente consiste en que todo corredor que después de hacer el «a rueda» no tenga un ciclista en la casilla de delante, roba una carta de fatiga (tiene un 2, que es un número muy bajo) y la incorpora al final de su mazo boca arriba. El mazo de ambos corredores se va ciclando y las cartas usadas se eliminan de la partida. Esto te obliga a tener sumo cuidado con tus escasos recursos, cualquier avance extra «a rueda» y evitar esos pequeños bloqueos pueden ser la clave de la victoria.

Es curioso como con este par de reglas se consigue dar el sabor del ciclismo al juego, ya que vas a estar toda la carrera intentando agazaparte tras tus rivales para, al final, dar el gran golpe en la última recta. Es uno de los aspectos de diseño de este juego que más me ha gustado.

Cuando consigas dominar el juego vas a poder incluir en tus circuito partes de «cuesta arriba» y «cuesta abajo», las cuáles vuelven más exigente la planificación de la carrera y pueden llegar a ser francamente tediosas.

Opinión:

Como veis, Flamme Rouge es un juego de carreras muy asequible apto para todos los públicos. A pesar de ello, la posibilidad de elaborar una estrategia a largo plazo y la gestión tanto de tu posición en la carrera como de tu mazo, van a hacer que jugadores más exigentes puedan encontrar en Flamme Rouge un buen familiar al que jugar un rato. No me quiero despedir sin recomendar Flamme Rouge a todos los amantes de los juegos de carreras o a aquellos que estén buscando un buen juego familiar para jugar con un amplio espectro de público. Tiene todo lo que se necesita para ser un gran juego, reglas y explicación sencilla, una estética cuidada muy original y una buena profundidad estratégica.

Como únicos problemas relevantes podría destacar lo tedioso de la preparación de la partida, que tampoco lo es tanto, y la temática y estética que, si bien es cuidada y muy original, se entiende que pueda no llamar demasiado la atención a primera vista. Se me olvidaba, ni me he molestado en probarlo a dos porque tiene pinta de ser lo más aburrido del mundo por lo que, sin haberlo probado, no creo que sea un juego que se pueda disfrutar bien a dos. Pero, ¿qué juego de carreras es recomendable a dos?

Resumiendo, para mí, Flamme Rouge es, sin duda, un juego SOBRESALIENTE que puede habitar y completar cualquier ludoteca.

¡Un saludo!

pd: si después de leer esta Reseña Flamme Rouge quieres adquirir el juego puedes hacerlo aquí.

Por |2019-05-11T17:59:44+02:00julio 4th, 2018|juegos de mesa, Reseña|Sin comentarios

About the autor:

José Raúl Megías Iglesias
Joven (cada vez menos) a cargo de la coordinación del proyecto "El Bazar de Iglesias". Conocido por su gran sabiduría y capacidad de liderazgo, espera poder convertir esta modesta iniciativa en un referente dentro del ámbito web nacional.

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